viernes, 29 de octubre de 2021

Ocho de cada diez estudiantes prefieren clases presenciales y algunas virtuales

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 Ocho de cada diez estudiantes manifestaron su deseo de volver a clases en el formato que había antes de la pandemia, con alguna combinación de virtualidad, mientras que poco más de siete de cada diez aseguran haber aprendido nuevas herramientas tecnológicas necesarias para el dictado de contenidos por medios virtuales.

El estudio, efectuado por investigadores la Red Educativa Itínere, que conforman varios colegios, junto al Conicet y el Instituto Tecnológico Buenos Aires (ITBA) destaca que sólo el 28 % de los y las estudiantes prefiere tener más virtualidad y menos horas presenciales pasada la pandemia.

El informe se realizó sobre la base de una encuesta efectuada a 1363 personas entre estudiantes, docentes, familias y directivos de nivel inicial, primario y secundario.



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Desafío educativo: el 2020 dejó dificultades de aprendizaje y menos contenidos

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 Los alumnos argentinos tuvieron un 2020 plagado de dificultades. Más de la mitad tuvo complicaciones para mantener la atención en las clases impartidas a través de plataformas digitales; uno de cada tres no logró sostener una rutina de aprendizaje. Estas son algunas de las conclusiones de la Tercera encuesta sobre el impacto de COVID-19 realizada por Unicef Argentina en hogares con menores de edad.

Solo el 19 % de los adolescentes respondió haber obtenido muchos aprendizajes, el 48 % dijo que tuvo algunos, y el 26 %, muy pocos. “Las diferencias de acceso a los recursos de conectividad, así como las posibilidades reales de tener espacios de aprendizaje y acompañamiento escolar en los hogares, derivó en que solamente un grupo de niños, niñas y adolescentes haya podido educarse efectivamente durante la suspensión de las actividades presenciales”, advierte el colectivo Infancia en deuda.



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Educación

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 Retomar la educación después del COVID-19

Cada vez hay más evidencia de que los niños no son los principales impulsores de la enfermedad. En sus esfuerzos de reapertura, los gobiernos deben velar por que las escuelas sean de los primeros lugares en reabrir.

Cada vez hay más evidencia de que los niños y las escuelas no son los principales impulsores de la epidemia en todos los países. De hecho, no hay evidencia conocida sobre la correlación entre la tasa de transmisión de la enfermedad si las escuelas permanecen abiertas o cerradas.

Por otro lado, hay evidencia abrumadora sobre el impacto negativo del cierre de las escuelas en la salud física y mental, nutrición, seguridad y aprendizaje de los niños, niñas y adolescentes. Siempre que los riesgos implicados en la reapertura sean lo menores posibles, UNICEF apoya y fomenta la reapertura de las escuelas, para garantizar el derecho a la educación de todos y todas las niñas, niños y adolescentes.

En los esfuerzos por reabrir y retomar distintas actividades, las escuelas y centros educativos deberían estar entre los primeros lugares en reanudar sus actividades.

Desde UNICEF publicamos guías para ayudar a los gobiernos a abrir las escuelas de manera segura. Algunas de nuestras recomendaciones incluyen:

Implementar medidas de distanciamiento físico, incluida la prohibición de actividades que requieran grandes reuniones;
Escalonar el inicio y el cierre del día escolar;
Mover clases a otros espacios temporalmente, o al aire libre;
Dar clases en turnos, para reducir el tamaño de los grupos


Vídeo Informativo: 



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Informe

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 Un estudio destaca sobrecarga de tareas y agotamiento de adolescentes por uso de la virtualidad

El estudio corresponde a un informe del observatorio Chicos.net LAB fue realizado a adolescentes de entre 13 y 18 años en junio y julio pasados, cuando se vivía la segunda ola del coronavirus en el país.



En el informe el 48,5% de los adolescentes de sectores medios se sintió sobrecargado de tareas y actividades escolares durante la segunda ola de coronavirus, mientras que los de sectores populares percibió agotamiento por buscar la manera de estar conectados con la escuela ante sus limitaciones tecnológicas, según un sondo realizado por una ONG en todo el pais.

El estudio demuestra que la mitad de los adolescentes de sectores medios (48,5%) se siente sobrecargado/a de tareas y actividades escolares.

En cambio, para los de sectores populares lo peor fue “el agotamiento de tener que encontrar la manera de estar conectados con la escuela por limitaciones tecnológicas, como ser la falta de conectividad y tecnología”.

“En algunos entrevistados, se manifiesta en la práctica un abandono casi total de la escolaridad y la sensación de desazón e impotencia frente a sus circunstancias”, destaca el estudio y agrega que lo que más les afectó “es tener restricciones para ver a los amigos y para hacer actividades que gustan”.

El informe detalla que el 75% de los adolescentes considera que ha utilizado más la tecnología durante la segunda ola del Covidf-19, en relación con el año pasado, y que el 37% está conectado de 9 a 12 horas por día, mayoritariamente para tareas escolares, con más uso de la computadora y de Zoom, Meet o Classroom.

En tanto, casi 7 de cada 10 se sienten acostumbrados/as, 4 de cada 10 manifiestan cansancio y saturación por la exposición a las pantallas, no por la conexión en sí, sino de acuerdo a si implica obligación o placer.

“Si bien los y las adolescentes de sectores medios ya están acostumbrados a un uso mucho más intensivo de la tecnología a raíz de la irrupción del COVID-19, están preocupados por el exceso de pantallas y aprendiendo a autoregularse”, afirma Marcela Czarny, directora de Chicos.net y una de las autoras de la investigación.


La dirigente destacó que uno de los grandes cambios de este 2021 “fue precisamente la necesidad de auto control, ya que la mayor conexión a clases les agregó varias horas por día de pantalla y cansancio” como de vista, dolor de cabeza, embotamiento, entre otros.

CANSANCIO FÍSICO Y MENTAL

De acuerdo a las conclusiones del estudio, para los sectores medios el cansancio físico y mental de estar muchas horas por día conectados para hacer clases virtuales les generó malestar, lo que más les afectó el ánimo es tener restricciones para ver a los amigos y para hacer actividades que gustan.

Por eso los adolescentes “se inclinaron por actividades de ocio que involucraron tecnología como ser el uso de redes sociales en un 57,3%, hablar, chatear y jugar con amigos/as en un 54,9% y ver películas y series en un 32,8%”.

En contraposición, los sectores populares sin conectividad “no encontraron tantas actividades recreativas en general y tampoco una búsqueda específica de alejarse del online, en línea con su menor acceso a la tecnología”.

El sondeo mostró además que el 70% de los jóvenes consideran que aprendieron muchas cosas importantes durante la pandemia por ejemplo, el uso de nuevas tecnologías que imaginan les servirán en el futuro laboral (Zoom, Meet, Google drive, programas de edición, etc).


El mayor tiempo en casa también permitió a los de 17 años “profundizar el conocimiento de tecnología útil para desplegar sus pasiones, por ejemplo edición de video, cortar el pelo, etc”.

Los autores del estudio aseguraron que aunque los/as adolescentes “ya cuentan con nociones de las problemáticas con las que se pueden enfrentar en el mundo on line, no significa que estén “alfabetizados digitalmente”.

 

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¿Cómo afectó la cuarentena a los estudiantes?

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  ¿Cómo afectó la cuarentena a los estudiantes?







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